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Lo mejor del panorama rock-indie español llegó puntual a su cita en Miranda de Ebro (Burgos). El Festival Ebrovisión que se celebró entre los días 17 y 20 de septiembre, no es solamente un concierto de 18 grupos y 6 dj.s, es algo más, mucho más. Esta edición fue un encuentro de 12.000 jóvenes procedentes de todo el país que se acercaron a Miranda para disfrutar de una de sus aficiones, la de la buena música.
Pero un festival no sólo es música, si no el ambiente vivido durante los días que dura el evento. Hace ya unas ediciones que Ebrovisón amplió su cartel de dos, a tres días, siendo el primer día, el jueves, una fiesta de bienvenida para todos los festivaleros. Jóvenes llegados de dispares lugares de la geografía nacional aprovecharon este día para acampar bajo techo en el Polideportivo Municipal de Anduva. Sobre la música, el jueves esperaban Bryan Estepa, Amigos Imaginarios y The Red Crayon Aristocrat Club en la Sala Maquiavel, pero como hemos dicho antes, Ebrovisión es más que un concierto de larga duración, y esto lo hacen posibles los jóvenes, aquellos que hicieron que la organización se viera desboradada obligando a trasladar los conciertos a la Fábrica de tornillos. Viernes. Ambiente, público y artistas hicieron que cada concierto fuera una ceremonia. Sidonie y Vetusta Morla, combinación perfecta. Y es que Ebrovisión se caracteriza por ser un festival equilibrado, que sin mucho presupuesto y gracias a la Asociación Rafael Izquierdo lograron la mejor edición que se recuerda del festival. Ya desde la apertura de puertas a las 20:00, se dejaron ver por el muntifuncional de Bayas a los primeros jóvenes que, con ganas de disfrutar de la buena música, querían estar en los conciertos desde el primer minuto. Mientras Templeton y Niños Mutantes inauguraban la jornada del viernes, los asistentes al festival cogían fuerzas en los puestos de comida, situados al aire libre, y de paso se daban una vuelta por el mercadillo, dentro del recinto cubierto. |